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Febrero 2016

Desde Federación Mujeres Jóvenes pedimos al nuevo Gobierno que gobierne atendiendo al género y a las diversidades

El 20 de Diciembre se nos presenta como un día movido. Durante estos últimos meses las encuestas no han dejado de variar y ya no sabemos si se renovará el Gobierno con caras y colores nuevos o continuarán quienes ya conocemos. Lo único que es seguro es que será un hombre quién ocupe el cargo de Presidente del Gobierno.

Ya nos hemos hecho a la idea de que todos los candidatos de los partidos mayoritarios  a la presidencia del Estado español pertenecen al mismo sexo. Al principio nos sorprendió, en pleno siglo XXI en un país que pensamos democrático debería no parecer tan extraño que hubiera candidatas mujeres.  Sin embargo, parece que en los partidos mayoritarios creen que es necesario tener pene para ostentar el cargo de presidencia del Estado. Debe ser porque no son feministas.

Tristemente dando por hecho esto, pensamos que no está demás que sigamos exigiendo que se planteen las formas de liderazgo dentro de los partidos y comiencen a reflexionar sobre cómo ocupan y en base a qué, los espacios públicos. El problema obviamente, no es que sean hombres como tal  sino que continúe existiendo una idea de líder o de poder, masculinizado con el que ha de identificarse la población.  El problema es que continúe haciéndose una práctica política heteropatriarcal en la que aun haya parte de la población que ejerce sus derechos como ciudadanas de segunda o como ciudadanos de segunda por el hecho de no encajar con esta idea de poder y el orden que ello requiere.

Para que esto no pase, para que el nuevo gobierno no olvide que existe una desigualdad que quizá en sus partidos se ha pasado por alto, desde Federación Mujeres Jóvenes queremos plantear una serie de propuestas que atienden a las desigualdades existentes según el sexo-género.

En primer lugar, es urgente reformular la Ley de Violencia de Género.  Nos referimos a dotarla con cantidades presupuestarias suficientes para llevar a cabo los fines que en ella se plantean. Las mujeres que denuncian no son víctimas, son supervivientes de la violencia y debe tratárselas como tal. La protección de sus derechos debe estar garantizada, al menos  en un Estado de derecho como en el que vivimos.  

Es necesario, que en la violencia de género dentro de la pareja se contemplaran las hijas e hijos que la sufren también y son instrumentalizados por los agresores que les convierten en un objeto con el que continuar agrediendo a sus exparejas. Indispensable adaptar la ley para que se visibilice la violencia que sufren las adolescentes que pueden no expresar su situación debido a que los canales establecidos para ello han sido principalmente desarrollados por personas adultas y para personas adultas.

También pensamos que es necesario incluir violencias sexuales que pueden no estar presentes en la pareja. La violencia a las mujeres, debido a este sistema desigual, está presente en todos los espacios y hay que combatirla y tratar de erradicarla en todos lados.  Nos gustaría que se financiaran correctamente las medidas que previenen la explotación sexual y en  el presupuesto dirigido al Plan Integral de Lucha con la trata de Mujeres y de Niñas  se contemplara que es una violación de los Derechos Humanos y hay que combatirla como tal.

En cuanto a nuestra salud sexual y reproductiva, en primer lugar, debe garantizarse un acceso de calidad a los servicios sanitarios ginecológicos y que las revisiones sean anuales.

En segundo lugar, el derecho al aborto, el derecho a interrumpir voluntariamente el embarazo, el derecho a decidir qué hacemos con nuestros cuerpos debería blindarse en la Constitución  y no ponerse en riesgo nunca más al depender de la misoginia de un partido u otro. Aborto libre y gratuito para todas y eso incluye también a las menores de edad.

La maternidad debe contemplarse como una elección y por ello debe garantizarse un proceso sano  del embarazo en el que se contemple el derecho al parto digno con perspectiva de género. Esta elección debe ser posible al margen de encontrarnos en pareja o no, por ello debe promoverse el acceso a la maternidad de todas aquellas personas que lo quieran.  Apoyando el hecho de querer tener una hija o un hijo y  además el hecho de poder compaginarlo con una vida laboral y social. Es necesario por tanto que se amplíen los permisos de maternidad y paternidad, promoviendo que se haga un uso, según el caso, corresponsable de los mismos.

Deben combatirse todos los obstáculos que impiden que las mujeres vivamos en igualad. La mayor precariedad laboral, la brecha salarial de género y el techo de cristal son términos que deberían desaparecer del análisis del mercado laboral. Como mujeres jóvenes también reclamamos unos empleos dignos, correspondientes con nuestra formación y nuestras horas de trabajo.

Queremos que se gobierne con y para la igualdad. Estamos cansadas de escuchar como a través de la educación puede combatirse el machismo y la violencia machista pero que en las aulas siga reproduciéndose la desigualdad. Es necesario que se incluya la educación en igualdad,  respetando en dichos y en hechos,  el género, la identidad sexual, la opción sexual y en definitiva, la diversidad. No olvidemos que esto significa promover la libertad de manera activa, no abandonar a su suerte a todas aquellas personas que quieran enfrentarse al orden social establecido.  La educación emocional y la educación sexual deben ser obligatorias en el currículum tratando de visibilizar todas las opciones posibles, sin que sea la heteronormatividad la prioritaria.

Por fin, las instituciones educativas se visibilizarán como estructuras que respetan las diversidades y  promueven la igualdad. De nuevo, es importante que se promuevan estas ideas con hechos, como la paridad en los órganos de decisión.

Los medios de comunicación también necesitan un cambio. La cosificación de las mujeres como reclamo de venta ya aburre y huele a rancio.  Es necesario que se regule el uso de imágenes de mujeres como objeto sexual. Estas escenas nos subordinan. Recordemos que cuando eres una cosa, se te puede poseer y se te puede maltratar.

Las mujeres somos mucho más. Convendría que eso también fuera visibilizándose. Los logros femeninos en el deporte, la ciencia, la política etc. En conclusión, los logros femeninos, deberían recibir un tratamiento por los medios de comunicación igualitario a los masculinos. Esto implica que se trate con la misma importancia lo que logran los hombres y las mujeres. No nos sirve que después de 30 minutos en los que se habla sobre el corte de pelo de cualquier futbolista se anuncie que la selección española femenina de baloncesto  ha quedado tercera en el mundial.

En definitiva, es urgente que se incorpore a la práctica política institucional, la interseccionalidad es decir la correlación de mecanismos de subordinación que actúan hoy en día e impiden que las personas podamos vivir en igualdad. Incorporar siempre la perspectiva de género y ¿por qué no? Que para esto sea posible sean personas profesionales en igualdad las que  diseñen las medidas y presupuestos del Estado.  Personas formadas que creen en la justicia social y saben cómo promoverla y conseguirla.

La última recomendación es garantizar la participación política de las mujeres. Algo que podríamos pensar que ya está presente en nuestra sociedad pero se da de bruces con el hecho de que todos los candidatos de partidos mayoritarios, como ya he dicho, tengan pene y sean un hombre.

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